Pese a que las cifras de la Junta Militar birmana hablan aún de 22.500 muertos, la ONU ha reconocido que el balance podría “elevarse significativamente”, ya que una funcionaria estadounidense en la zona, citando los datos que manejan los diplomáticos, ha hablado ayer de 100.000 víctimas mortales.
Por su parte, los desaparecidos llegan ya a los 41.000, según los medios de comunicación oficiales, y este dato provisional, junto al de las víctimas mortales, convierten al Nargis en el peor ciclón de los tres últimos lustros en la zona.
Según Richard Horsey, de la oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, hasta un millón de personas necesitan actualmente alojamiento y asistencia básica. Las críticas al gobierno de Myanmar por sus trabas a la ayuda humanitaria se intensifican por momentos.
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