Justos por pecadores

7 01 2008

benazir bhutto

MARINA MUÑOZ DE JUANA / Valladolid 

La muerte como tal es una consecuencia natural de la vida. No escoge a quien se lleva por delante, por lo que no es injusta intrínsecamente. Sin embargo, los que la utilizan para imponer sus ideales sí lo son. En ese caso, la muerte desemboca en otra cosa que, pese a tener el mismo final, es distinta: el asesinato.

En todo el planeta muere gente inocente a diario. El cruel hecho nos pasa desapercibido a menudo debido a la relativa “normalidad” con la que lo asumimos. No obstante, si nos parásemos a pensar en las causas de esta muerte prematura para tantas personas, llegaríamos, quizás, a la conclusión de que éstas la convierten también en asesinato.

El pasado 27 de diciembre le tocó cerrar los ojos para siempre a Benazir Bhutto, y desde aquí quería rendirle un pequeño homenaje. No era una figura mundialmente conocida, pero fue una mujer valiente y muy formada que hizo frente a muchas cosas. Al machismo, a la estrechez de miras, al fundamentalismo religioso, al inmovilismo político. Y como ya dije antes, era una mujer. Y sí, probablemente por eso me despierte más simpatía. Pero qué le voy a hacer, tengo un puntito feminista.

Hija del también asesinado ex presidente y ex primer ministro pakistaní Zulfikar Alí Bhutto, la política le corría por las venas. Benazir fue dirigente del Partido Popular de Pakistán (PPP), de ideología de centro izquierda y fundado por su padre. También fue la primera mujer en dirigir un país musulmán, y desempeñó el cargo de primer ministro en dos ocasiones. Derrocada por su oponente político, tuvo que exiliarse de su patria en 1999  acusada de corrupción.

Recientemente había sorprendido al mundo con su vuelta a Pakistán, dispuesta a liderar la oposición al general Musharraf, que supuestamente, le había concedido la amnistía total de sus cargos. Tras su vuelta, estuvo sometida a arresto domiciliario y fue objeto de un intento de asesinato en un terrible atentado que le costó la vida a 140 personas y en el que ella se salvó.

Tras su muerte, Pakistán se ha sumido en una ola de disturbios que ya se consideran los más graves en las últimas tres décadas.

Hay quien dice que no se sabe quién está detrás de la muerte de Bhutto. Tristemente, lo más probable es que Musharraf o los extremistas talibanes tengan algo que ver (por supuesto, Musharraf les echa la culpa a los segundos y hasta ha recurrido a Scotland Yard para investigar el asesinato). Benazir murió a dos semanas de las elecciones establecidas, en las que lideraba la candidatura de la oposición, durante una manifestación en la ciudad de Rawalpindi. Ahora, su hijo de tan sólo 19 años la ha sucedido como líder del PPP, perpetuando el cariz político de esta familia malograda.

Los hombres y mujeres valientes y remarcables no son los que matan por ideales, sino los se dejan matar por ellos  (Por supuesto, exceptúo la tendencia tan actual de los islamistas que se autoinmolan, ya que con ello mueren, pero también matan). Bhutto probablemente sabía lo que la esperaba al volver a Pakistán. No obstante, volvió.

Descansa en paz, Benazir, y ojalá tu muerte haya servido para algo.


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2 respuestas a “Justos por pecadores”

7 01 2008
Tootsie (15:36:59) :

Todos lamentaremos su muerte, aunque dudo mucho que ésta sirva para algo en el mundo en que vivimos…

8 01 2008
Santiago (00:24:38) :

Nunca el asesinato de un contrario en la opinión elimina la oposición; antes bien, crea mártires que ejercen una resistencia aún mayor. Solo la fuerza de la palabra y las urnas son capaces de acabar con un conflicto en las ideas. Es triste que el ser humano no sea capaz de aprender de la Historia y siga cometiendo los mismoa aberrantes errores.

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