Ana y Paraguay

20 06 2008

Al hilo del post anterior, sigo con testimonios de personas que hacen del compromiso el motor de su vida y que tengo la suerte de conocer. El de hoy es el de Ana Velasco Gil, la hermana de una amiga mía que lleva unos meses en Limpio, Paraguay, como voluntaria en una escuela.

Ana tiene 24 años y es licenciada en sociología. Cuando llegó a Paraguay y vio la situación de la gente se movilizó, escribiendo cartas y mails a todos sus amigos y conocidos para pedir ayuda para una familia en particular con una situación crítica. Gracias a ella y las donaciones que ha conseguido,tienen una casa nueva. Además, los niños del colegio donde ha trabajado han recibido un cargamento de zapatos y material escolar.

Seguro que los limpeños no olvidarán facilmente su alegría, su buen hacer, su optimismo vital, su inocencia y su cariño. Y Ana tampoco les olvidará a ellos, porque en la carta que viene a continuación, escrita por ella, deja bien claro que se trae de vuelta a España más de lo que llevó en su día al otro lado del charco. La experiencia la ha enriquecido y la ha hecho crecer. Todo un ejemplo.

En la foto la podéis ver con la familia a la que ha ayudado, en la antigua casa en la que vivían.

 

Limpio, Asunción, Paraguay, a 17 de junio de 2008.

Me llamo Ana, y tengo veinticuatro años. Soy española, castellana que es mi tierra. Una tierra de pan y vino, la que me vio crecer y me dio de comer.

 

Ahora también me siento medio paraguaya, mejor dicho limpeña que es la localidad que me acogió con los brazos abiertos.

 

Va a hacer tres meses que vine a Paraguay a trabajar como voluntaria en una escuela, San Enrique de Osso, en Limpio. Limpio es una ciudad que más bien parece un pueblo de gran extensión, con casitas pequeñas y humildes, con lindos jardines, muchos animales y mucha vida en sus calles de barro y de piedra

 

Este es un lugar rodeado de niños. Te los encuentras en los caminos, en la escuela, volando cometas echas de plástico y papel, corriendo gallinas, atendiendo en las pequeñas despensas, en el colectivo vendiendo cualquier chucheria.

 

Aquí los niños trabajan como los adultos y se levantan de mañana temprano para ayudar en sus casas. Ellos van felices como nadie a la escuela porque para ellos poder estudiar es un regalo que muchos niños europeos no saben valorar.

 

Yo he vivido en una casa teresiana de tres religiosas que trabajan en la escuela. De ellas, y de mi tía religiosa, de su labor de  misionera desde antes de yo nacer, he aprendido muchas cosas. Como se gana de a poco el cariño de la gente, con paciencia, interés, comprensión y con una actitud siempre positiva. De tirar para adelante y no desesperarse cuando las cosas no salen a la primera, salen a la segunda o la tercera, pero siempre sale si no se pierde la ilusión ni la esperanza.

 

Digo que me siento limpeña porque mi estancia aquí ha sido un enorme regalo, un privilegio. El pueblo paraguayo me enseño que la hospitalidad no tiene ni precio ni medida, y sobre todo que cuando la vida va demasiado deprisa hay que pararse a mirar el paisaje. Y pararse a mirar el paisaje es ser consciente de lo que pasa a nuestro alrededor, y mirar más allá. Salir de nuestra vida cotidiana, abrir los ojos al mundo.

En Paraguay yo abrí los ojos al mundo. Primero a comprender esta tierra maravillosa y sus gentes bondadosas, y a amarlas una vez que deseas entenderlas y conocerlas.

 

Al principio me sorprendía que los niños me abrazaran y me quisieran sin apenas conocerme. Ahora a tres meses de convivir con ellos, de conocer sus necesidades, en muchos casos sus carencias, sus dificultades familiares, a veces su falta de afecto, comprendo que una sonrisa y un poco de tu tiempo para ellos vale mucho, y es mil veces agradecido. Y no se como voy a pagar yo tanto cariño que me han dado.

 

Recuerdo que un día quise hacer una jornada de sensibilización con el medio ambiente y organicé una limpieza de la calle de la escuela, llenita de basuras que se tiran a su alrededor. Y el día amaneció todo lluvioso pero lo mismo me aparecieron muchísimos niños dispuestos a ayudar a pesar del mal tiempo y de ser un día festivo. Y es que la gente aquí se desvive por ayudar, y es generosa a más no poder. Da todo lo que tiene, hasta el extremo de regalar hasta lo que no puede permitirse regalar.

 

Vine a este lugar porque me siento una persona  muy afortunada porque la vida me dio una familia maravillosa, buenísimos amigos, amor, y vivir en un país donde nunca me falto de nada. Sentía que era un compromiso con la sociedad global en la que vivimos, dar un poquito de mí a aquellos que tienen menos.

 

En la carrera de sociología aprendí que no existen unas sociedades distintas sino una única aldea global, por tanto nada de lo que sucede en el mundo nos es ajeno ni indiferente. Es importante dejar a un lado tus ideas, tu cultura, tus prejuicios, y tu miedo y lanzarte a conocer algo diferente, un pueblo que es hermano, es más lo que nos une que lo que nos separa.

 

El empujón definitivo para a lanzarme a esta aventura fueron las ganas de vivir de una persona a la que quiero muchísimo que supero al enfermedad de un cáncer. El me enseñó a vivir el momento y a luchar sonriendo. El me animo a seguir creciendo y a realizar uno de mis sueños, venir a Paraguay como voluntaria.

 

Lo que me llevo no cabe en ningún papel. A parte del cariño y la amistad de muchas personas, la madurez, la independencia, la mente abierta y tolerante, el crecimiento personal y espiritual, conocimientos, mayor fuerza y valentía, actitud de esperanza ante la dificultad, positivismo y alegría de vivir. Y comprobar que la unión y la colaboración hace de lo poco un mucho, incluso conseguir lo que nos parece imposible.

 

Y lo que me parecía imposible era que pudiéramos cambiar la realidad de la vida de un niño y su familia. Este niño se llama Jorgito, tiene cuatro años y tiene una enfermedad que se llama hidrocefalia. Tiene una cabeza mucho más grande que su cuerpito. No ve, ni oye, y come a través de una válvula. Este niño tiene una madre que es un tesoro y una luchadora. El y su madre me conquistaron.

 

Ella es una indígena que da todo por sus hijos. Su marido la pegaba y le abandono. Cuida sola de Jorgito y de los cinco pequeños con muchísima dedicación y cariño. No se deja vencer por nada ni por nadie, y como ella dice “Ni el hambre me va matar mientras tenga que cuidar de mis hijos”. Y cierto es, porque bien flaquita que esta, pero le sobra voluntad y fuerza para tirar para adelante.

 

A esta familia la iban a echar de su casita, por llamar de alguna manera al lugar inmundo donde vivían. Hubo algo que desde el momento que los conocí me impulso a arriesgarme a realizar la tarea de intentar ayudarles a conseguir una casita.

 

Y entonces recordé y leí de nuevo algo que alguien me envió: Cuando nos sentimos en medio del caos y la apatía, entre la angustia y la impotencia, cuando nos creemos vencidos por el miedo y la desesperación un toque de rebeldía nos muestra tal y como somos: capaces de todo.

 

Empecé escribiendo correos, hablando de Jorgito a familiares y amigos, contándoles de mi proyecto, que se multiplicaron gracias a que las personas que los recibían hacían eco y reenviaban a otros contactos.

 

Es mucha la gente colaboró y que hizo posible que hoy sea una realidad que la familia de Jorgito tenga un hogar propio, a pesar de largos paseos en busca de la casa adecuada, de negociar y conversar con tereré de por medio, de comprender las circunstancias y el entorno de la gente de este lugar.

Y ahora si, me vuelvo de regreso a mi país, con muchísimo ganado, con un maravilloso tiempo compartido y espero dejar un pequeño granito de arena, fruto de la ayuda de muchas personas, que como ciudadano del mundo me compromete con la humanidad, con la justicia, con la igualdad.

 

Todo esto si va conmigo y no me es indiferente.

 

Me siento profundamente agradecida a la tierra Paraguay y a sus gentes por el privilegio de vivir esta experiencia. Nos vemos el año que viene.

 

Ana Velasco Gil 





El compromiso como forma de vida

4 06 2008

 

 

Mari Carmen Calderón tiene 29 años y una dilatada trayectoria como voluntaria en multitud de ámbitos. En la actualidad trabaja como coordinadora del Proyecto CACE (Centros de Atención y Compensación Socioeducativa) en Burgos. Desde su experimentado punto de vista, nos comenta anécdotas de su vida y sus opiniones sobre la labor del voluntario y la solidaridad en general.

  • ¿Hace cuánto que colaboras en labores de voluntariado?

Desde los 18 años, más o menos. He colaborado como voluntaria en diferentes realidades, desde un asilo de ancianos hasta un centro de enfermos de sida, pasando por talleres y apoyo escolar a niños y niñas con dificultades en los barrios de Girón y la Rondilla.

  • ¿En qué organizaciones lo has hecho?

En las Hermanitas de los Pobres, Cáritas, La Salle, Proyede, Basida, Umoya, la Asociación Familiar Rondilla…

  • ¿Por qué decidiste hacerlo? ¿Qué significa para tí?

Pues en principio, ser voluntaria significaba para mí hacer algo por los demás, ayudar a alguien. Pero con el tiempo te das cuenta de que ese voluntariado va configurando tu vida y que ya forma parte de lo que eres y de cómo has ido eligiendo el camino en el que ahora te encuentras.

  • ¿Cuál ha sido la experiencia de este tipo que más te ha aportado?

Cuando estuve de misiones en África con la ONG Proyde. Pasé 40 días en Togo, en concreto en la zona de Tami. La experiencia, la gente con la que convives y a la que conoces y el poder experimentar la vida en África fue increíble e impactante. Conlleva estar en un lugar del que has oído hablar mucho y del que conoces su situación, pero ver la realidad con tus propios ojos es algo que no olvidas nunca. Duele ver tan de cerca el sufrimiento de tanta gente. Se trata de un lugar pobre pero a la vez muy rico. Pobre por su situación económica, social… pero rico en cultura, lenguas, colores, en alegría y esperanza.

  • Entonces, ¿qué es lo más importante que aprendiste de esos días en Togo?

Me traje muchas cosas de allí, pero, sobre todo, la forma de afrontar la vida de la gente. Viven el día a día, conscientes de su realidad y con la máxima de “Hoy como y puede que mañana no; hoy estoy vivo y puede que mañana no”. Sin embargo, no viven en constante preocupación como nosotros, dando vueltas y vueltas a problemas sin importancia. Disfrutan del momento, de la vida, de la gente y la naturaleza, y saben vivir mejor que nosotros, que estamos siempre pendientes del reloj, de miles de nimiedades y lo vemos todo en negativo. Ellos son la imagen del positivismo y la esperanza.

  • ¿Crees que la sociedad actual es solidaria? ¿Qué medidas te parece que harían falta para mejorar en este sentido?

Yo creo que hay que ver el lado bueno de las cosas. El mundo está mal, pero hay mucha gente luchando, trabajando y dejándose la vida para conseguir una sociedad más justa y mejor para los más necesitados. Como ejemplo, voy a citar el lema de Proyde, que dice: “Hay mucha gente pequeña haciendo cosas pequeñas en muchos lugares pequeños”.

  • Destaca alguna iniciativa de solidaridad que admires.

Lo que hace cualquier ONG es admirable. Hay tantas que no puedo elegir. Cualquiera que dignifique a las personas (niños y niñas, adultos, ancianos…) y luche por sus derechos. Me gsuta mucho el trabajo en red que se está haciendo en Valladolid desde la Coordinadora de ONG’s para el Desarrollo. Es muy importante unir fuerzas.

  • ¿Qué le dirías a los lectores del blog para animarles a ser voluntarios?

Que aunque piensen que van a dar “parte de su tiempo” a personas, proyectos, etc., en verdad van a sentirse más afortunados por lo que reciben de los otros, los necesitados. ¿Por qué no probar? A ver si es verdad eso que dicen: se recibe más de lo que se da.                                





Campos Internacionales de Trabajo

2 06 2008

 

Un campo de trabajo consiste en un encuentro internacional para jóvenes en el que se puede pasar las vacaciones de una forma diferente, realizando junto con otras personas un trabajo voluntario de interés social. Una manera de hacerlo es a través de la asociación Waslala, una iniciativa intercultural que tiene como objetivo promover la diversidad de ideas, comportamientos y pensamientos para conseguir un mundo más justo mediante el conocimiento de las diferentes realidades sociales, culturales, económicas, etc. Leer el resto de esta entrada »





Dos contratos para el Observatorio Interuniversitario de Cooperación Internacional al Desarrollo en Castilla y León

30 05 2008

El Área de Cooperación para el Desarrollo de la Universidad de Valladolid ha convocado dos contratos de trabajo temporales para el Observatorio Interuniversitario de la Cooperación Internacional para el Desarrollo en Castilla y León.

El primero de los puestos está destinado a la constitución y coordinación del Observatorio y también a la preparación de un informe específico sobre la materia. La duración del contrato es del 15 de junio al 30 de septiembre de 2008, con una remuneración total aproximada de 2.400 euros brutos al mes. Los requisitos para desempeñarlo son estar en posesión de una titulación superior, amplia experiencia y conocimientos en la materia y también controlar el manejo de herramientas ofimáticas.

El segundo puesto consiste en labores de apoyo a la constitución del Observatorio y la preparación del informe antes mencionado, además de a tareas propias de la Oficina de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Universidad. La duración del contrato es similar a la del anterior y la remuneración aproximada es de 2.000 euros brutos al mes. En este caso, los requisitos son tener una titulación media, además de conocimientos sobre la materia y el manejo de herramientas ofimáticas.

Los interesados deberán enviar su curriculum vitae en papel a la Oficina de Cooperación Internacional para el Desarrollo, situada en Valladolid en la Plaza de Santa Cruz, nº6, 3ª planta. El plazo de presentación de curriculums será hasta el 6 de junio. Para más información, remitir un correo electrónico a oficina.cooperacion@uva.es





La Obra Social de La Caixa presenta la exposición ‘Hazte voluntario’

27 05 2008

 

A partir del miércoles 28 de mayo, la Obra Social de La Caixa mostrará en el centro comercial VallSur la exposición ‘Hazte voluntario’, destinada a ofrecer toda la información necesaria para que las personas interesadas puedan desempeñar esta importante labor social de cooperación.

La iniciativa se basa en la explicación del origen de las situaciones de marginación, como la pobreza, el país de procedencia, la edad, la dependencia al alcohol o drogas, las discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales, el sexo, etc.

El principal objetivo es conseguir divulgar el voluntariado y los valores que lo propician, informando sobre las posibilidades de realizar labores de ayuda y sensibilización.

A través de la exposición se facilitará el contacto entre las personas interesadas en realizar voluntariado y las entidades sociales que realizan sus actividades con la ayuda de este tipo de colaboradores que proporcionan una inestimable ayuda a los colectivos más necesitados.

La exposición permanecerá en VallSur hasta el 11 de junio.